El CGTD, Centro Galego de Tecnificación Deportiva, constituye una de las piezas urbanas y sociales más relevantes de la ciudad de Pontevedra. Su implantación estratégica, abrazando el borde este de la ciudad y alineado con el eje del Puente de los Tirantes, convierte al complejo en una fachada urbana de gran visibilidad, vinculada a uno de los accesos más transitados de la urbe.

Más allá de su dimensión urbana, el centro desarrolla una intensa actividad deportiva y formativa. A la vida cotidiana de los deportistas residentes, se suma una programación abierta a la ciudadanía, que convierte al complejo en un espacio de referencia para la práctica deportiva y la formación de niñas, niños y jóvenes.

El conjunto arquitectónico es el resultado de una evolución prolongada en el tiempo. Aunque el CGTD fue fundado en 1987 tal y como hoy se conoce, el lugar había acogido previamente distintos usos —colegio, residencia o el histórico Estadio de la Juventud— dejando como herencia una notable diversidad tipológica y constructiva. Esta superposición de etapas y programas se traduce en un conjunto heterogéneo, donde cada edificio responde a una lógica arquitectónica distinta.

El proyecto desarrollado junto a ELA Ingeniería ha consistido en la renovación integral de la eficiencia energética del complejo, actuando de manera específica sobre cada una de las piezas que lo conforman. La intervención ha abordado tanto la actualización de instalaciones como la mejora de las envolventes térmicas, con el objetivo de alcanzar los estándares de ahorro energético establecidos por los fondos europeos.

El edificio más singular era, sin duda, el administrativo. Funciona como gran puerta de entrada al complejo, pero también es la cara visible hacia la ciudad, en diálogo con el convento de Santa Clara, en sus aledaños. Su composición geométrica, heredera del lenguaje arquitectónico de los años setenta, otorgaba al edificio una identidad muy reconocible, aunque profundamente condicionada por las limitaciones térmicas de su envolvente original.

La intervención perseguía una doble estrategia: mejorar de forma sustancial el comportamiento energético del edificio y redefinir su imagen contemporánea. La presencia de grandes superficies acristaladas, resueltas originalmente mediante carpinterías sin rotura de puente térmico, generaba importantes pérdidas energéticas y comprometía el confort interior.

La actuación propone una nueva lectura de la envolvente mediante la sustitución completa de las carpinterías existentes y la incorporación de una fachada ventilada en los cuerpos inferiores, complementada por un nuevo sistema de muro cortina en las plantas superiores. La nueva piel unifica el edificio, mejora su rendimiento energético y transforma su presencia urbana mediante una imagen más precisa, homogénea y contemporánea.

 

Fotografías: Héctor Santos-Díez

Constructora: Ogmios